El Hotel del Duque, Seminario de Sierra Nevada

Fachada principal del Hotel
Roisin, 1928

Julio Quesada falleció en Madrid el 15 de julio de 1936. Siguiendo su deseo, sus restos fueron trasladados a Granada en cuya catedral recibieron sepultura el día 17, algo que, como Canónigo Honorario de la Catedral, le fue concedido por el Cabildo. El arzobispo Parrado tenía buenos motivos para ello. El duque había costeado el tabernáculo de la capilla mayor de la Catedral que construyó el escultor Navas Parejo en 1923 y, poco antes de morir, había donado una de sus obras más queridas, el Hotel Sierra Nevada, a la archidiócesis de Granada, para convertirlo en seminario de verano "con todo su rico y valioso contenido". Recibió la donación el arzobispo don Agustín Parrado y García y se cuenta que al estampar su firma el Duque dijo al Cardenal: "Le regalé la jaula; Dios mediante les procuraré también el alpiste para los pájaros". Antonio Corral ha contado el testimonio de Antonio Romero, testigo con el Duque, la Duquesa y el Arzobispo de aquel evento: “Yo pongo la jaula (el hotel); Vd. pone los pájaros (los seminaristas); y ésta (refiriéndose a su mujer, la Sra. Marquesa de Valdeolmos) que ponga el alpiste (o sea, los medios económicos para la subsistencia), pues ella es la que tiene los cuartos. Yo ya poco tengo que dar, pero ella sí tiene dinero, que dé, que dé, Sr. Arzobispo”.

Realmente el Hotel del Duque no comenzó a desempeñar aquella función hasta el verano de 1950 en que se reabrió con su nuevo destino como centro de educación intelectual, religiosa y física de los alumnos del seminario diocesano de Granada. Aunque durante la guerra el hotel había estado en varias ocasiones en línea de frente y en el mismo hubo un destacamento del Grupo Alpino de Artillería, que tenía su cuartel principal en el Albergue Universitario, sus instalaciones no quedaron excesivamente dañadas, a la vista de algunas fotografías que se conservan de aquellos momentos, lo que permitió su pronta utilización posterior. Por ejemplo, en el verano de 1942 el hotel fue sede de un campamento universitario de miembros del Sindicato Español Universitario, S.E.U., procedentes de las provincias de Granada, Jaén, Málaga y Almería; al año siguiente el hotel fue cedido al Servicio Español del Magisterio, para la realización de los cursos de educación física y política obligatorios para los maestros antes de iniciar el ejercicio de su profesión.

La piscina y el Hotel del Duque
Roisin, 1928

Las necesidades de la Iglesia eran muchas y la adaptación del hotel para su nuevo cometido como seminario tuvo que esperar; seguramente que la recomendación del Duque y la esperanza de Parrado de que la duquesa “diera”, no se cumplieron. Pero la incorporación a la archidiócesis de Granada de don Balbino Santos en marzo de 1947 y la puesta en marcha de su programa de revitalización de los seminarios, permitió también una cierta restauración del hotel del Duque que en julio de 1950 fue inaugurado como seminario de verano, tal como había sido el deseo de su primitivo dueño; acudieron al mismo durante el mes de julio un grupo de cien estudiantes de los últimos cursos del seminario menor y en agosto otros tantos del mayor, que, con frecuencia, se vieron acompañados del propio arzobispo de Granada.

El transcurso del tiempo deterioró considerablemente las instalaciones y la propia estructura del hotel, de manera que cuando el arzobispado se decidió por fin a llevar a cabo una rehabilitación del edificio, ya no valía una leve obra de mantenimiento, sino que fue necesario un importante trabajo de consolidación y de reconstrucción que se hizo, sin embargo, con un extraordinario respeto al volumen, la estructura, la disposición, las formas y los materiales del edificio original y al entorno donde el mismo se halla enclavado, hasta el punto que si no fuera por el tono sepia o el color artificial de las fotografías antiguas, no sería fácil distinguirlas de las más recientes.

En aquella obra, que se llevó a cabo entre 1992 y 1996, durante el episcopado de don Antonio Méndez, cuyo coadjutor, don Fernando Sebastián, puso en la tarea un particular empeño. Finalmente, la obra pudo concluirse y la dirección de la casa entregarse a don Antonio Molina, que la ha desempeñado hasta su fallecimiento, el 2 de noviembre de 2009, con enorme dedicación y sacrificio, pero en ellos ha encontrado su goce y satisfacción, material y espiritual y desde allí ha podido transmitir esa bondad, innata y cultivada, que ha derramado sin discriminación entre los múltiples visitantes que desde entonces llenan cada fin de semana el hotel.

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